Francho Serrano, uno de los capitanes del Real Zaragoza, compareció tras el doloroso empate ante el Ceuta con un discurso marcado por la autocrítica, la rabia y la conciencia de que el margen se está agotando. El centrocampista no buscó excusas, asumió que el equipo dejó escapar una oportunidad clave por errores propios y advirtió de que ya no queda tiempo para más lamentos.
“Pues dolidos, muy dolidos”, resumió al ser preguntado por el estado del vestuario. Y enseguida explicó por qué. “Sabemos que encima ha sido totalmente culpa nuestra”, afirmó, en una declaración muy contundente que refleja el sentir interno del grupo tras dejar escapar la victoria después de haber remontado el partido. Francho incidió especialmente en la jugada del empate, que vuelve a señalar el balón parado como una herida abierta en el Zaragoza. “Después de hacer lo más difícil, de dar la vuelta al partido y de dar la vuelta al marcador, cometemos una falta que no tenemos que cometer, concedemos un córner, nos remata el primer palo… creo que lo que estamos jugando no puede ser, no puede ser”, lamentó.
La frustración del canterano no era solo por el resultado, sino por la sensación de haber tirado por la borda un partido que el equipo había logrado enderezar a base de esfuerzo. Por eso insistió en varias ocasiones en que no existe defensa posible para lo ocurrido. “No, es que no puede ser, no hay explicación, no hay argumento posible para defenderlo”, aseguró. Y remató con una frase que no admite matices: “Son cosas que los que estamos jugando no pueden ser y no se pueden repetir”.
Francho también quiso dejar claro que dentro del vestuario existe conciencia total del error, aunque en caliente todavía no se hayan producido conversaciones profundas. “Hemos comentado poco hoy porque estamos todos cabreados”, explicó. Pero dejó entrever que el vestuario tendrá que afrontar esa conversación incómoda en los próximos días: “Habrá tiempo de decir unas cosas en cara si hace falta”.
Aun así, el capitán quiso evitar que la rabia se convierta en bloqueo. De hecho, su mensaje se orientó rápidamente hacia la necesidad de reaccionar de inmediato. “Ahora no queda otra que ir a Huesca a ganar y ya no hay tiempo más de reacción, hay que reaccionar ya cuanto antes porque se acaba el tiempo”, afirmó. En su opinión, el Zaragoza no puede seguir pendiente de lo que hagan los demás mientras desaprovecha sus propias oportunidades. “Se ve muy mal mirando a todos los demás, a ver qué pasa con los demás, a ver qué hace el Cádiz… no puede ser, y más cuando lo has tenido en la mano”, añadió.
También se refirió al desarrollo del partido y, en concreto, a una primera parte muy floja del equipo. Sin querer dar una explicación cerrada sin volver a verla, sí dejó algunas pistas de lo que percibió sobre el césped. “Creo que tampoco hemos entrado mal al partido”, comentó, aunque inmediatamente señaló el momento en el que el equipo empezó a perder pie. “Luego hemos empezado a cometer errores, a golpear sin sentido, a no tener balón, y luego hemos llegado tarde de toda la presión, no hemos sabido ajustarnos bien”, analizó. Eso sí, quiso desmontar cualquier sospecha de falta de esfuerzo voluntario. “Parecía que no íbamos, pero te puedo asegurar que no ha sido así”, defendió.
Francho explicó que los ajustes realizados por David Navarro sí ayudaron a cambiar el partido. “Luego el míster ha hecho tres cambios, nos han venido bien, hemos ajustado cosas en el descanso”, señaló. Y reconoció que, con la expulsión rival, el Zaragoza sí encontró un escenario más favorable. “Hemos hecho las cosas bien hasta los últimos diez minutos, que es cuando nos han metido ese gol en el córner”, resumió.
En el plano personal, también habló de su estado físico. Después de arrastrar problemas en la rodilla y de volver a competir, explicó que acabó el encuentro con molestias tras un golpe. “Bien casi todo el partido, luego he tenido un golpe en un lance del partido, se me ha congestionado un poco y ahora estoy bien regular”, confesó. Aun así, no dejó lugar a dudas sobre su intención de estar disponible cuanto antes. “Es semana larga así que intentaré recuperar lo antes posible para poder estar para ayudar”, aseguró.
El momento más rotundo de su comparecencia llegó al final, cuando fue preguntado por esa idea que también había expresado David Navarro de “enchufar el ventilador”, ponerse cada uno delante y dejarse de palabras. Francho no solo la compartió, sino que la hizo suya. “No, por supuesto, es que ya no hay tiempo para más, hay que ponerse cada uno en la diana”, afirmó. Y concretó lo que eso significa ahora mismo en el Zaragoza: “También poder hacer autocrítica y echar el resto hacia delante, porque es que no queda otra”.
Como capitán, dejó además una reflexión muy clara sobre quién debe asumir el peso principal del fracaso o de la reacción. “Como hemos dicho siempre, los máximos responsables son los que jugamos, somos nosotros”, sentenció. Pese al golpe, no quiso cerrar la puerta a la esperanza mientras las matemáticas sigan sosteniéndola. “Mientras haya opciones, haremos todo lo posible por hacerlo”, dijo. Pero introdujo una condición imprescindible: “Desde luego, obviamente, sin volver a repetir lo de hoy, porque no puede ser”.
Las palabras de Francho Serrano reflejan un vestuario herido, enfadado y consciente de que el margen ya es mínimo. Su mensaje mezcla arrepentimiento, responsabilidad y advertencia: el Zaragoza todavía puede pelear, pero solo si deja de cometer errores que ni el contexto ni la clasificación perdonan ya.






