Más lesiones: Insua sufre una rotura de fibras en el sóleo

El Real Zaragoza suma un nuevo contratiempo en uno de los momentos más delicados de la temporada. Pablo Insua ha sido sometido a pruebas médicas que han confirmado que padece una rotura de fibras en el sóleo de la pierna izquierda, una lesión que le aparta de la dinámica normal del equipo y que vuelve a golpear a la zaga blanquilla cuando el margen de error es mínimo.

La baja del central llega en un contexto especialmente sensible. La baja de Insua obliga de nuevo a recomponer una defensa que ha vivido durante toda la campaña entre lesiones, sanciones, cambios de sistema y continuas urgencias. En un Zaragoza que atraviesa una situación límite, perder a un jugador no es un detalle menor.

La noticia, que ha generado un evidente malestar entre parte del zaragocismo, se interpreta como otro síntoma de una temporada rota también en lo físico. En las últimas horas, algunos aficionados han expresado en redes sociales su hartazgo con enorme dureza. Frases como “Se borran todos, ojalá los chavales que salgan pongan los huevos que no han puesto los supuestos profesionales” o “Que jueguen los chicos del filial por favor” reflejan un estado de ánimo cada vez más encendido.

Ese sentimiento conecta con una idea que ha ido creciendo entre una parte de la afición: la de que, a estas alturas, ya no basta con nombres, experiencia o trayectoria. Lo que se exige es compromiso inmediato y rendimiento. Cada nueva lesión de un futbolista importante se recibe casi como una mezcla de resignación y sospecha, en un ambiente en el que la confianza del entorno está completamente erosionada.

En ese escenario, la posible entrada de jugadores jóvenes vuelve a cobrar fuerza. Más por necesidad que por convicción estructural, el debate sobre la cantera reaparece con intensidad. Muchos aficionados reclaman aire fresco, piernas con hambre y futbolistas que, al menos, compitan con la urgencia emocional que exige el momento. No porque se piense que los canteranos vayan a resolver por sí solos el problema, sino porque el crédito de varios profesionales está agotado.

Ahora queda por ver cuánto tiempo estará fuera Insua y cómo reorganiza el cuerpo técnico una defensa ya castigada. Pero más allá de los plazos, la noticia deja otra certeza: en el Zaragoza actual, cada lesión pesa el doble, porque golpea la alineación y también una fe colectiva que está al borde del colapso.

Nueve bajas en el primer entrenamiento de la semana

El Real Zaragoza ha regresado este martes a los entrenamientos con la vista puesta en el decisivo encuentro del próximo domingo ante el Sporting, un partido que vuelve a presentarse como una auténtica final para un equipo que ya no tiene margen de error. La sesión en la Ciudad Deportiva ha servido para empezar a preparar un duelo marcado por la urgencia clasificatoria, pero también ha dejado una lista de ausencias que vuelve a evidenciar la delicada situación física de la plantilla blanquilla.

En la vuelta al trabajo no han participado Francho, Rober, El Yamiq, Insua, Aguirregabiria, Kumbic, Soberón, Guti y Agada, una relación de bajas o ausencias que condiciona de forma notable la semana de trabajo del cuerpo técnico. La acumulación de problemas físicos, molestias y contratiempos se ha convertido en una constante en el tramo decisivo de la temporada, justo cuando el equipo más necesita estabilidad, continuidad y certezas.

La imagen que deja este regreso al trabajo es la de un Zaragoza en cuadro, obligado a preparar otra cita límite entre algodones y con buena parte de sus piezas tocadas o al margen. No es un detalle menor. Francho, Rober, El Yamiq o Insua son futbolistas con peso específico, ya sea por galones, por experiencia o por importancia en el once. A ellos se suman nombres como Aguirregabiria, Guti o Soberón, en un contexto en el que cada ausencia reduce todavía más el margen de maniobra.

El duelo frente al Sporting llega en un momento de máxima tensión, con el Zaragoza obligado a reaccionar y a encontrar respuestas inmediatas. Por eso, más allá de la carga táctica o emocional del partido, una de las grandes incógnitas de la semana será comprobar cuántos de estos jugadores pueden ir reincorporándose al grupo y en qué condiciones lo hacen. A estas alturas del campeonato ya no se trata solo de estar, sino de poder rendir con el nivel de exigencia que demanda una cita de este calibre.

El cuerpo técnico tendrá que gestionar otra vez una semana marcada por la incertidumbre, pendiente de la evolución de muchos futbolistas y de si puede recuperar efectivos para un encuentro que se presenta decisivo. El Zaragoza ha vuelto al trabajo, sí, pero lo ha hecho con más dudas que certezas y con la enfermería, una vez más, como protagonista no deseada en la previa de un partido trascendental.

Aquí no dimite nadie.

Hace más o menos un par de meses, una chica de veintisiete años, no sé si periodista, influencer, tertuliana frecuente en programas de televisión y activista política de izquierdas montó un número por una supuesta agresión, además grabada, por parte de otro reportero, que no periodista, que se ha hecho famoso por la impertinencia de sus abordajes, y de resultas de la cual dijo, la chica, haber sufrido lesiones en un brazo, y para demostrarlo se mostró durante unos días en varios programas de televisión luciendo un llamativo cabestrillo. Por supuesto, interpuso la correspondiente querella, imprescindible para tratar de dar más credibilidad a su historia, pero los jueces encargados de tramitarla la han rechazado por no apreciar ni agresión ni lesiones. Nadie de los que hemos visto los vídeos hemos apreciado tampoco agresión alguna. Aquello fue un burdo y vergonzoso montaje imposible de sostener. La muchacha en lugar de esconderse bajo una piedra debe seguir, por lo que me han contado, prodigándose en los medios. ¿Pero qué necesidad había de montar ese número? No sé si tiene la disculpa de su inmadurez, pero llevar su activismo a esos extremos parece poco serio. En todo caso, no deja de ser una anécdota significativa y extraña.

Me preocupa más otro activismo, más peligroso y sofisticado, y posiblemente menos entendible aún: el de toda esa corte de personas ya maduras, supuestamente formadas, con su vida ya hecha, sus aspiraciones colmadas, sin ninguna necesidad económica ni de medro personal e incluso en algún caso -no en todos- con un prestigio profesional o político que no habría ninguna razón para dilapidar. Son personas que están sacrificando ese prestigio al servicio de un personaje, el presidente del Gobierno, que evidentemente no lo merece. Me refiero a los pumpidos, tezanos, garciaortices, marlaskas, robles, peramatos… Sinceramente, no entiendo esa degradación. La entendería si hubiera una necesidad económica, las letras de la hipoteca, el colegio de los niños, la pura subsistencia, pero ¿en su caso?

Y esta reflexión nos trae a esos otros que han hecho de la política su profesión y sí dependen de ella para hacer frente a esos gastos, el colegio de los niños y demás. Es una militancia y un activismo más fácil de entender que el de los anteriores. En el panorama nacional hay muchos ejemplos. Éstos aguantarán todas las contorsiones ideológicas que hagan falta, todos los cambios de criterio que les impongan desde arriba, todas las abdicaciones de principios supuestamente irrenunciables… Aquí en Aragón tenemos el ejemplo de Pilar Alegría, quien hace ahora un año aseguró que dimitiría si se aportaban pruebas de que se había producido la famosa fiesta de Ábalos con unas prostitutas en el Parador de Teruel, concretamente en la suite 101. Hablamos del año 2020. Ella, entonces delegada del Gobierno en Aragón, pasó la noche en ese establecimiento hotelero, dijo no haber oído nada (a pesar de que se comunicaron destrozos en la suite) y negó que, efectivamente, hubiera habido nada de lo que reportaron los medios. Por entender mejor el contexto, estos hechos se habrían producido en plena pandemia del COVID-19 (con restricciones de movilidad y toques de queda vigentes). La UCO ha aportado datos que confirman los hechos, que han sido recientemente publicados en varios medios: el viaje de dos prostitutas jóvenes, de 21 y 22 años, cuyos nombres se han dado a conocer, desde Málaga y Córdoba, y cuyos gastos de desplazamiento habrían sido abonados por el Ministerio de Transportes. ¿Dimitirá Pilar Alegría? Dijo que lo haría. Se admiten apuestas. Y eso que ella es más consciente que nadie de que Pedro Sánchez la sacrificó políticamente al enviarla como candidata a Aragón. ¿Le vale la pena la obediencia que ha demostrado hasta ahora? Las letras de la hipoteca, el colegio de los niños, la pura subsistencia… A eso se reduce la militancia política y la obediencia al líder. No dimitirá.   

Alfonso Guerra, todo un referente en el socialismo de hace unos años, ha señalado la disyuntiva con crudeza: los militantes y votantes del PSOE han de elegir entre proteger a Sánchez o proteger al PSOE, pero ambas cosas no son compatibles. Pero pierdan toda esperanza, esa disyuntiva que ha planteado Guerra no se la va a plantear nadie más. Efectivamente, aquí no dimite nadie.

Julio Calvo Iglesias

Exconcejal del Ayuntamiento de Zaragoza

VOX vuelve a expresar su rechazo al acuerdo UE-Mercosur

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El portavoz Santiago Morón ha presentado una nueva iniciativa en la Comunidad Autónoma de Aragón para expresar su rechazo al acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur. Durante una reciente rueda de prensa, Morón destacó las preocupaciones que este pacto genera en diversos sectores, incluyendo la agricultura y la industria local.

Preocupaciones sobre el acuerdo UE-Mercosur

Morón enfatizó que el acuerdo podría tener efectos negativos en la economía de Aragón, afectando a los productores locales. Según el portavoz, las condiciones del acuerdo no garantizan una competencia justa y podrían perjudicar a los agricultores aragoneses, quienes ya enfrentan desafíos significativos en el mercado.

Reacciones de diferentes sectores

La iniciativa ha recibido apoyo de diversas organizaciones y grupos que comparten la preocupación de Morón. Se espera que esta propuesta genere un debate más amplio sobre las implicaciones del acuerdo y su impacto en la Comunidad Autónoma. La rueda de prensa también incluyó la difusión de audios y un enlace a un video donde se pueden escuchar más detalles sobre la postura del portavoz.

La derrota de la SD Huesca hace que el Real Zaragoza siga vivo matemáticamente

El Real Zaragoza sigue vivo en lo matemático, pero cada jornada estrecha todavía más el margen de maniobra. Tras los resultados registrados este fin de semana, el equipo aragonés continuará una jornada más con opciones de permanencia, aunque el descenso ya asoma de forma nítida y podría consumarse de manera oficial en la próxima fecha.

La clasificación deja al conjunto blanquillo en la 21ª posición con 35 puntos, solo por delante de la Cultural Leonesa, que cierra la tabla con 33. Por encima aparecen Mirandés y Huesca, ambos con 36, mientras que el Cádiz marca la frontera de la salvación con 39 puntos. Más arriba quedan Leganés, con 42, y Real Sociedad B, con 45, ya en una zona que empieza a parecer mucho más lejana para los intereses zaragocistas.

Con este escenario, las cuentas son claras. El descenso del Real Zaragoza solo sería matemático el próximo fin de semana en un supuesto muy concreto: que el Cádiz gane su partido del viernes en Castellón y que el equipo blanquillo caiga el domingo ante el Sporting. Si se dieran ambos resultados, la permanencia quedaría ya fuera de alcance de forma definitiva.

Eso significa que, pese a la crudeza de la clasificación, el Zaragoza llegará a la próxima jornada todavía con una mínima posibilidad de seguir peleando. No depende únicamente de sí mismo, pero sí está obligado a cumplir primero con su parte. Antes de mirar a otros campos, el conjunto aragonés necesita derrotar al Sporting en La Romareda provisional del Ibercaja Estadio y evitar así que la agonía termine de golpe.

La jornada, además, viene cargada de partidos directos por abajo. El viernes abrirá el fuego el Castellón-Cádiz a las 20:30, un duelo que el zaragocismo seguirá con máxima atención porque puede condicionar ya todo el fin de semana. El sábado llegará otro enfrentamiento clave con el Real Sociedad B-Mirandés a las 14:00, mientras que a las 16:15 se disputará el Cultural Leonesa-Eibar. El Zaragoza jugará el domingo a las 21:15 frente al Sporting, y la jornada se cerrará el lunes con el Leganés-Huesca a las 20:30.

La combinación de cruces mantiene abierta una rendija mínima para el equipo blanquillo. El problema es que el Zaragoza ya no está en condiciones de especular ni de esperar favores ajenos. La permanencia pasa por empezar a ganar de una vez y por romper una dinámica que le ha ido arrastrando hasta el penúltimo puesto.

Quedan cuatro jornadas, pero la realidad ya no admite maquillaje. El Zaragoza necesita sumar de tres, aferrarse a cualquier opción y alargar la vida competitiva una semana más. Porque, después de otra jornada sin reaccionar, el fútbol semiprofesional está ya a solo un mal resultado de distancia.

Ni orgullo, ni alma, ni vergüenza

El Real Zaragoza ya no solo pierde partidos. Lo verdaderamente insoportable es que ha dejado de transmitir cualquier rastro de grandeza, de rebeldía, de dignidad competitiva. La derrota en Valladolid no fue una más. Fue otra confirmación de que este equipo está dejando morir al club sin oponer la resistencia mínima que exige el escudo que viste.

Podemos hablar de errores tácticos, de una plantilla mal confeccionada, de una propiedad ausente, de una dirección deportiva catastrófica y de una gestión institucional que ha empujado al zaragocismo al borde del colapso. Todo eso es cierto. Todo eso explica el incendio. Pero hay algo que ya no admite excusas: la falta de alma de muchos futbolistas.

Porque una cosa es no tener nivel y otra muy distinta es no tener sangre. Una cosa es ser limitado y otra, insoportable, es pasearse por el campo mientras el club se despeña hacia Primera RFEF. El Zaragoza cayó 2-0 en Valladolid y lo hizo como viene cayendo desde hace semanas: tarde en todo, blando en las áreas, sin fe, sin malicia, sin carácter y sin la más mínima sensación de que sus jugadores entienden la tragedia que tienen delante.

Lo peor no es que el equipo sea malo. Lo peor es que da la impresión de que muchos ya han desconectado. Que ya están más pendientes de su próximo contrato que del desastre que van a dejar aquí. Y eso, en un club como el Real Zaragoza, debería perseguirles siempre. Porque cuando esta plantilla se marche, porque casi todos se irán, los que se quedarán serán los de siempre: la afición, la ciudad y la ruina deportiva.

Por eso duele todavía más recordar lo que ocurrió con Néstor Pérez. Viajó a Valladolid sabiendo que su padre estaba viviendo sus últimas horas. Se sentó en el banquillo con ese peso encima, con esa angustia imposible de medir, y aun así cumplió con su obligación. Estuvo con el equipo. Dio la cara. Acompañó al grupo en un momento límite. Y la respuesta que encontró fue un equipo sin colmillo, sin impulso y sin la capacidad moral de hacer algo extraordinario por alguien que estaba atravesando una situación humana devastadora.

Ese detalle lo retrata todo. Porque aquí ya no hablamos solo de fútbol. Hablamos de compromiso humano. De sensibilidad. De compañerismo. De orgullo profesional. Y este Zaragoza ha demostrado que también ahí se ha vaciado.

Luego están los episodios grotescos que terminan de explicar el hundimiento. Soberón entra en el minuto 78 y se autoexpulsa en el 82. Pomares, que no jugaba desde hace meses y estaba apercibido, sale al campo y ve la quinta amarilla a los dos minutos. Cuesta no pensar mal. Cuesta no preguntarse si hay jugadores que directamente se están borrando. Cuesta no concluir que algunos han elegido desaparecer antes que asumir responsabilidades.

Y mientras todo eso ocurre, el club sigue siendo una fábrica de humo. Se quema el primer equipo, se quema el filial, se hunde el juvenil, se multiplican los incendios, y los únicos que parecen salir indemnes son los responsables de las oficinas. Esa es la gran constante de estos años: aquí se tritura a entrenadores, futbolistas, canteranos y empleados, pero jamás pagan los que diseñaron el desastre.

El descenso, si termina llegando, no será un accidente. Será la consecuencia natural de una decadencia sostenida. Décimo tercero, décimo quinto, descenso evitado por milagros, descenso evitado otra vez por deméritos ajenos y ahora penúltimo. La caída llevaba años anunciándose. Lo anormal no es bajar ahora. Lo raro fue no haber bajado antes.

Lo más amargo es que ni siquiera se está cayendo con honor. Este equipo no está siendo derrotado por rivales muy superiores. Se está derrotando a sí mismo. Se está dejando ir. Y eso, para un club que un día levantó una Recopa y que hizo de Europa una costumbre, resulta obsceno.

Quedan jornadas, sí. Quedan cuentas, sí. Queda matemática, sí. Pero a estas alturas ya no basta con hablar de milagros. Primero habría que volver a ver un equipo dispuesto a merecerlos.

La afición del Real Zaragoza se organiza y señala a la propiedad con una protesta conjunta

La tensión alrededor del Real Zaragoza ya no se limita al césped. La delicadísima situación deportiva del equipo, al borde del abismo hacia la Primera RFEF, ha provocado una reacción conjunta de varios colectivos de la afición zaragocista, que han decidido dar un paso al frente con una iniciativa de protesta en la previa del próximo partido ante el Sporting.

Bajo el lema “Basta ya”, el cartel difundido en las últimas horas convoca a los aficionados a una concentración entre las 20.30 y las 21.00 en la Puerta 2 del estadio. La movilización está impulsada por distintos grupos vinculados al zaragocismo, entre ellos Gol de Pie, Ligallo Ultras, la Federación de Peñas del Real Zaragoza y Colectivo 1932, que unen fuerzas en un momento de máxima preocupación por el presente y el futuro del club.

El mensaje del cartel es directo, duro y sin rodeos. La protesta gira en torno a una idea central: “La afición no se vende”. La imagen principal, con estética de billete y el rostro de Jorge Mas, simboliza precisamente esa denuncia de una parte del zaragocismo hacia una propiedad a la que se acusa de lejanía, falta de implicación y ausencia de un proyecto sólido.

La convocatoria no se queda solo en una expresión de malestar general, sino que concreta varias exigencias. La primera apunta a una “propiedad ausente”, reclamando un compromiso real con el club. La segunda pide un presidente en Zaragoza que represente a la entidad y a su gente, alguien que escuche, defienda y esté al lado del equipo y de la afición. La tercera reclama gestores competentes e independientes del Atlético de Madrid, con una referencia explícita a Mariano Aguilar y Fernando López como responsables de la deriva actual. La cuarta demanda incorporar zaragocistas a los puestos de mando, para que las decisiones estratégicas del club no se tomen de espaldas al sentimiento zaragocista.

Además de la concentración previa, la protesta incluye una acción simbólica durante el partido: un lanzamiento de billetes en el minuto 12, una imagen que pretende reflejar el rechazo de buena parte de la afición a la gestión actual y a la sensación de que el Real Zaragoza ha quedado reducido a una operación empresarial alejada de su identidad histórica.

La iniciativa evidencia que el malestar en torno al club ha superado ya el terreno puramente deportivo. El zaragocismo no solo teme un descenso que sería histórico y traumático, sino que cuestiona abiertamente el modelo de gestión, la estructura de poder y la falta de arraigo de quienes dirigen la entidad.

Que colectivos de perfiles distintos se hayan unido en una misma convocatoria da una dimensión especial a la protesta. No se trata de una queja aislada ni de un gesto puntual de un solo grupo, sino de una llamada colectiva en defensa de un club que su afición siente cada vez más lejos de sí misma.

El mensaje, a estas alturas, es inequívoco: la paciencia se ha agotado y el zaragocismo quiere hacerse escuchar.

Pilar Alegría prometió dimitir «de forma inmediata» si se aportaban pruebas de la fiesta de Ábalos con prostitutas en Teruel. Hoy ya las tiene

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Las declaraciones se produjeron durante su comparecencia en la comisión de investigación del caso Koldo en el Senado, el 22 de mayo de 2025.

En aquel momento, Pilar Alegría negó rotundamente la existencia de una fiesta con prostitutas y drogas en el Parador de Teruel en septiembre de 2020 y lanzó un reto directo a la oposición y a los medios que publicaban dicha información:

  • Promesa de dimisión: Alegría afirmó que dimitiría de forma inmediata si se demostraba que ella estaba mintiendo sobre su desconocimiento de los hechos o si se aportaban pruebas reales de que dicha fiesta ocurrió.
  • Negación tajante: «Jamás escuché absolutamente nada, jamás vi absolutamente nada y entiendo que no escuchase ni viese nada porque es que no se produjo nada».
  • Argumento de proximidad: Sostuvo que en una ciudad pequeña como Teruel un evento de ese tipo se habría conocido al instante por toda la población y habría dejado rastro oficial en partes de limpieza o policiales, los cuales, según ella, no existen.
  • Reto judicial: Instó a cualquier persona que tuviera pruebas de su participación o conocimiento de la fiesta a que las presentara ante la justicia.

Situación actual (mayo de 2026):
Tras nuevos informes de la UCO que presuntamente acreditan encuentros de carácter personal del exministro Ábalos y el pago de alojamientos para acompañantes en esas fechas, la oposición (liderada por el presidente de Aragón, Jorge Azcón) ha recuperado aquellas palabras para exigir su dimisión, acusándola de haber faltado a su promesa de dejar el cargo si la información resultaba ser cierta.

Según publica El Español, en mitad de la pandemia, dos prostitutas salieron de Málaga y Córdoba con un billete de tren hasta Madrid. Allí el hermano de Koldo que se había desplazado desde Benidorm, las llevó en coche hasta el Parador de Teruel donde había reservado una habitación a su nombre para ellas. En el mismo parador se encontraba alojada la entonces delegada del Gobierno en Aragón Pilar Alegría. Allí pasaron una noche de fiesta con el Ministro Ábalos, con gran escándalo y daños en la habitación.

Azcón exige explicaciones a Pilar Alegría tras recuperar su promesa de dimitir por el caso del Parador de Teruel

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La polémica sobre la presunta fiesta celebrada en el Parador de Teruel durante un viaje oficial del entonces ministro José Luis Ábalos ha vuelto al primer plano político un año después de la comparecencia de Pilar Alegría en la comisión de investigación del caso Koldo en el Senado.

La actual dirigente socialista negó entonces de forma tajante haber tenido conocimiento de una fiesta con prostitutas y drogas en el establecimiento turolense, donde ella también se encontraba alojada en septiembre de 2020, en plena pandemia. Durante aquella comparecencia, celebrada el 22 de mayo de 2025, Alegría aseguró que no vio ni escuchó nada irregular y defendió que un episodio de esas características habría dejado algún tipo de rastro oficial o habría sido conocido en una ciudad como Teruel.

“Jamás tuve conocimiento, jamás escuché nada ni vi nada”, sostuvo entonces Alegría, que llegó a retar a quienes tuvieran pruebas de su participación o conocimiento de los hechos a acudir a los tribunales. También afirmó que asumiría responsabilidades políticas si se demostraba que había mentido sobre lo ocurrido.

La cuestión ha resurgido ahora después de nuevas informaciones publicadas por El Español, que apuntan a que dos mujeres habrían sido trasladadas desde Andalucía hasta Madrid y posteriormente al Parador de Teruel, donde se alojaba Ábalos durante aquel desplazamiento oficial. Según ese medio, el hermano de Koldo García habría participado en el traslado y se habría reservado una habitación a su nombre para ellas.

El presidente de Aragón, Jorge Azcón, ha recuperado aquellas declaraciones de Alegría para exigirle explicaciones y reclamar su dimisión si se confirma que la versión que defendió en el Senado no se ajustaba a la realidad. El PP sostiene que la dirigente socialista no puede limitarse ahora a guardar silencio después de haber convertido su propia palabra en una promesa política de dimisión.

La controversia se mueve, no obstante, en un terreno políticamente delicado. Alegría negó haber participado o conocido los hechos, mientras que las nuevas informaciones se centran en los presuntos movimientos de acompañantes vinculados al entorno de Ábalos y Koldo García. Hasta ahora, la clave política que plantea la oposición no es solo si la fiesta existió, sino si Alegría fue veraz cuando sostuvo que no tuvo constancia de nada durante aquella noche.

El caso añade presión al PSOE aragonés y vuelve a colocar a Pilar Alegría en el centro de una polémica que ella siempre ha rechazado, llegando incluso a anunciar acciones legales contra quienes la vincularan sin pruebas con los hechos. La oposición, por el contrario, considera que los nuevos datos obligan a reabrir las explicaciones políticas sobre una noche que, pese a los desmentidos iniciales, sigue generando interrogantes.

El atasco del descenso: la salvación sigue a 4 puntos

La jornada, al menos de momento, no ha empeorado la situación clasificatoria del Real Zaragoza. El equipo blanquillo continúa a cuatro puntos de la permanencia después de que ninguno de sus rivales directos haya aprovechado el tropiezo zaragocista. La distancia con el Cádiz, que marca la salvación con 39 puntos, se mantiene intacta, una circunstancia que deja al equipo de Zaragoza todavía con vida pese a su delicadísima situación.

La clasificación refleja un atasco monumental en la zona baja. El Leganés aparece con 42 puntos y parece haber tomado algo de aire, pero por debajo todo sigue comprimido. La Real Sociedad B suma 42, aunque todavía tiene pendiente su partido ante la SD Huesca, que se disputará el lunes. El Cádiz, con 39, continúa siendo la referencia inmediata para un Zaragoza que tiene 35. Entre medias aparecen tanto el Huesca como el Mirandés, ambos con 36, mientras que la Cultural Leonesa cierra la tabla con 33.

Lo más llamativo es que, una vez más, los equipos de abajo siguen sin dar un golpe encima de la mesa. El Cádiz no ha sido capaz de escaparse. El Mirandés ya ha cerrado su jornada sin pasar de los 36 puntos. El Huesca todavía debe jugar, pero de momento tampoco ha movido su casillero. Y la Real Sociedad B ni siquiera ha disputado aún su encuentro. Así, el Zaragoza, pese a perder y seguir ofreciendo una imagen muy pobre, conserva exactamente la misma distancia respecto a la permanencia.

Es una mala noticia en lo futbolístico, pero una pequeña tregua en lo clasificatorio. El equipo sigue penúltimo con 35 puntos, sí, pero no ha visto aumentar la brecha con la salvación. En una temporada normal, una dinámica tan pobre habría condenado ya al Zaragoza hace semanas. En esta Segunda División tan extraña, tan mediocre por abajo, el conjunto aragonés sigue agarrado a una tabla que no termina de romperse.

Eso sí, conviene no engañarse. Que la distancia se mantenga no significa que el problema sea menor. Significa únicamente que los demás también están fallando. El Zaragoza no está fuera del descenso por méritos propios, sino porque sus rivales directos siguen empeñados en no cerrar la puerta. Y eso, que hoy puede interpretarse como una oportunidad, también encierra una advertencia: algún día uno de esos equipos terminará acertando.

Por eso, el partido del lunes entre la Real Sociedad B y la SD Huesca adquiere una importancia evidente. Para el Zaragoza, el mejor escenario sería un empate, porque impediría que cualquiera de los dos dé un salto importante. Si gana el Huesca, se iría a 39 y alcanzaría la zona de salvación. Si vence la Real Sociedad B, además de alejarse todavía más, dejaría un rival menos en la pelea inmediata. El empate, en cambio, mantendría ese atasco que todavía permite al Zaragoza seguir respirando.

La realidad es tan cruda como simple: el Zaragoza sigue vivo porque nadie remata a nadie. La permanencia continúa a cuatro puntos. No es una buena posición, ni mucho menos, pero tampoco es una sentencia definitiva. Mientras la zona baja siga comportándose como un bloque de equipos incapaces de reaccionar, los blanquillos conservarán alguna opción.

Otra cosa muy distinta es que sepan aprovecharla.