El fútbol, en su versión más caprichosa, le brindó este fin de semana al Real Zaragoza una oportunidad de oro para reengancharse de lleno a la lucha por la permanencia. Tras conocerse los tropiezos de sus rivales más directos, el escenario era inmejorable: el Real Valladolid caía derrotado 1-0 en Andorra, manteniéndose con 40 puntos, y el Cádiz CF era goleado de forma estrepitosa en El Molinón ante el Sporting (3-0), quedándose anclado en los 38 puntos. Ganar al Ceuta no era solo una cuestión de sumar tres puntos; era el momento de dar un golpe sobre la mesa y colocarse a un solo punto de la salvación.
Sin embargo, el conjunto aragonés volvió a fallar en el momento decisivo, una tendencia que ha marcado su errática temporada. A pesar de lograr remontar el tanto inicial de De la Fuente en el minuto 32, gracias a los goles de Robert González y Dani Gómez de penalti en el 85, el equipo fue incapaz de cerrar el partido. Un gol agónico de Marcos Fernández para el Ceuta en el minuto 89 sentenció el empate a dos definitivo. Este resultado supone una «bala» perdida para la salvación, una más en el cargador de un equipo que ha recibido varias «vidas extra» que no ha sabido aprovechar.
La importancia de haber ganado al Ceuta residía en la presión psicológica sobre sus competidores. El empate del Zaragoza en los últimos minutos fue recibido en Cádiz como un auténtico alivio, «liberando al equipo gaditano de toneladas de presión» antes de su propio naufragio en Gijón. De haber sumado los tres puntos, el Zaragoza tendría ahora 37 puntos, situándose en la nuca de un Cádiz en crisis y acechando a un Valladolid que también «baila con la sombra del descenso». En cambio, el equipo se mantiene en la posición 19 con 35 puntos, viendo cómo la brecha se mantiene y el margen de error desaparece.
Mantener la categoría se está poniendo extremadamente difícil. El Real Zaragoza acumula ya 30 jornadas en puestos de descenso. Con solo 35 puntos en 36 jornadas, la situación es crítica: el equipo está a solo dos puntos del Mirandés y de la SD Huesca, que marcan el pozo más profundo con 33 puntos. La incapacidad de ganar en casa ante un rival como el Ceuta, que llegaba en una situación cómoda de la tabla y con problemas internos, se califica como un «fracaso» en un momento donde solo valía la victoria.
El futuro inmediato no ofrece tregua. La próxima cita es el derbi aragonés contra la SD Huesca, otro duelo a vida o muerte contra un rival directo por la supervivencia. Si el Real Zaragoza no recupera la «rasmia» y la actitud necesaria para defender un escudo histórico, la misión de la salvación, que ya se antoja muy complicada a falta de siete jornadas, podría convertirse en un «descenso cantado». La bala contra el Ceuta se perdió en el minuto 89, y al Zaragoza ya no le quedan más disparos al aire.





