El Cementerio de Torrero inaugura un espacio para el recuerdo dedicado al diplomático zaragozano Ángel Sanz Briz

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 El Ayuntamiento de Zaragoza ha querido rendir un nuevo homenaje al diplomático zaragozano Ángel Sanz Briz por salvar la vida a tantos seres inocentes durante el Holocausto. Así, la Unidad Técnica de Difusión Sociocultural de Cementerios de Zaragoza, que depende de la Consejería de Urbanismo y Equipamientos, ha impulsado la creación de un espacio para el recuerdo de este personaje ilustre dentro del Cementerio de Torrero. En la inauguración del espacio han estado presentes, el alcalde de Zaragoza, Jorge Azcón, junto al consejero de Urbanismo, Víctor Serrano, y uno de los hijos del diplomático, Juan Carlos Sanz-Briz, en representación de otros miembros de la familia que también han asistido al acto. La celebración se ha hecho coincidir con el 27 de enero, día en el que precisamente se conmemora la liberación en 1945 del campo de concentración y exterminio nazi de Auschwitz-Birkenau, y que la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó oficialmente esa fecha Día Internacional de Conmemoración en Memoria de las Víctimas del Holocausto.


Ángel Sanz Briz nació en Zaragoza en 1910. En 1944, es nombrado responsable de la Embajada de España en Hungría poco después de la invasión del país por Hitler. A partir de ahí, se convierte en el liberador de más de 5.000 judíos tras comprobar los asesinatos sumarios y  deportaciones masivas que estaba realizando el gobierno nazi. El llamado “Ángel de Budapest” consiguió salvar al mayor número de judíos expidiendo pasaportes españoles a sefardíes húngaros, alegando una ley derogada. Actuó en nombre de España sin el permiso de su Gobierno poniendo en serio peligro su carrera diplomática. En 1966, el Estado de Israel le nombra “Justo entre las Naciones”. Después de una fructífera carrera diplomática, en 1980, fallece a los 69 años de edad en Roma, siendo Embajador de España ante la Santa Sede bajo el papado de Juan Pablo II. Sus restos descansan desde entonces en el Cementerio de Torrero.


Así, por su trayectoria y su aportación a la humanidad salvando miles de vidas, el consistorio zaragozano ha querido tener un reconocimiento especial con Sanz Briz a través del nuevo espacio ajardinado. El diseño, realizado por Fundación Rey Ardid de la mano de la Unidad Técnica de Difusión Sociocultural de Cementerios de Zaragoza, propone un espacio abierto a la reflexión, al reposo, al descanso, donde los detalles florales y el arbolado cobren protagonismo. Así, la parcela se ha cubierto con grava decorativa blanca a excepción de la zona de reposo donde se ha colocado con grava decorativa negra y un camino de acceso hecho con losas de piedra.


En el entorno se han plantado unos arbustos que servirán de unión entre los árboles existentes en la parcela y un seto bajo con forma de Estrella de David que acogerá en su interior el Árbol de la Vida. Allí se colocaron el pasado sábado, 22 de enero, las cenizas de Ángel Sanz Briz. En una ceremonia íntima y familiar, los restos del diplomático se exhumaron de la capilla familiar, se incineraron y la urna fue colocada en el nuevo espacio.


Además, se ha colocado un muro de piedra negra, con unas dimensiones de 3 metros de largo por 1 metro de alto por 30 centímetros de ancho, que recoge la siguiente inscripción: “Aquel que salva una vida, es como si salvara un universo entero”, junto a los reconocimientos recibidos durante su trayectoria, “Justo entre las naciones”, “Embajador de España” e “Hijo predilecto de Zaragoza”.


Al finalizar el acto, en el nuevo espacio se ha plantado un árbol en recuerdo de las víctimas del holocausto. Un gesto que se repetirá cada 27 de enero, Día Internacional de Conmemoración en Memoria de las Víctimas del Holocausto.


Libro sobre Ángel Sanz Briz


El Ayuntamiento de Zaragoza, a través de la Unidad Técnica de Difusión Sociocultural de Cementerios de Zaragoza, ha editado un nuevo volumen dedicado al homenajeado: Ángel Sanz Briz. Una historia de vida, una línea de tiempo, un homenaje. El libro está escrito y coordinado por Miguel Ángel Pallarés y en él han colaborado el Grupo de Investigación Argos (IUCA) de la Universidad de Zaragoza, el Archivo Ángel Sanz Briz, el Centro Sefarad-Israel de Madrid y la empresa SERFUTOSA. A través de la obra se realiza un recorrido por la vida de Sanz Briz desde su nacimiento hasta su fallecimiento, además de la vinculación entre Zaragoza y Budapest, las referencias literarias o la pedagogía del holocausto.